"Soy sola"... ¿Y qué?


Compartimos la vida con nuestra familia y amigos; con amantes, parejas, esposos y con tanta otra gente. Y así es que en ese intercambio, en esa interrelación, tenemos momentos de felicidad, de tristeza, de dolor y hasta de vacío…
Si alguna vez nos encontramos en una situación de soledad solemos sufrir enormemente y todo se oscurece. Pero eso es porque nos enseñaron a temerle a la soledad, a creer que sin alguien al lado somos incompletos y poco más que nada.
Sin embargo, lo cierto es que pasamos toda la vida en soledad, aún rodeados de personas que amamos y nos aman… o no
Es agradable y necesario compartir la vida con nuestros afectos, pero tampoco debería ser extremadamente dolorosa la soledad parcial o total, momentánea o no. Después de todo somos individuos. Cada uno con su propia vida, sentimientos, pensamientos, sensaciones, ilusiones y espiritualidad. Se puede compartir todo esto y más, pero todo eso que somos es intransferible. Estamos solos con nosotros mismos desde que nacemos hasta que morimos. Estamos solos para crecer espiritualmente hasta que llegue el momento de alcanzar el pináculo de la espiritualidad y allí sí dejaremos de estar solos para siempre, pues todos nosotros seremos uno y todos al mismo tiempo…