En el andén...

 


Me definen por entero
mis recuerdos atemporales,
sin respuestas ni destino.
También los olvidos;
con más fuerza los ajenos
que la propia desmemoria.

Y es que se quedó el miedo
en mis células del sin tiempo
viéndome asustada en el andén
esperando esperanzas en vano.
La palabra que jamás llegó,
el último beso, pero sin adiós.

Quedé en penumbras y perpleja
sin saber quién era
ni quién soy,
dónde estarás,
qué será de vos,
de tu corazón y del mío.