Mujer hamaca...



Las hamacas se parecen mucho a mi cabeza.
De todo lo que conozco, pocas cosas pueden describir mejor mis pensamientos y fantasías.
La hamaca es como yo: Un ir y venir constante. Un elevarme lo más posible hacia el cielo (hacia todos los cielos, reales o imaginarios) Y luego descender a la realidad lisa y llana para volver a impulsarme hacia las alturas..
Por eso y por el recuerdo en la piel de la dulce infancia en la plaza, cada vez que tengo la oportunidad no puedo resistir la tentación de subirme a una y empezar a volar en cuerpo y alma. En ese vaivén mágico, me abstraigo del mundo por unos minutos...