Fantasías (o los mundos paralelos)


Ver que mi cuerpo
se despoja tranquilo
de sus huesos de caucho,
de la piel y del espino.
Reconocerlo sincero,
purificado a lo lejos,
desplegado a lo alto.

Ver que rueda sin penas
por senderos estrechos,
por la playa vacía
(vírgen y yerta
por el miedo a sus miedos).
Danzar con la gracia
de un junco en el agua,
con certeza en el alma
de que dentro del pecho,
copulan las ansias
y las tímidas flamas.

Restregarme los ojos
y que brote una gota.
Una lágrima nueva
que me calme la sed,
que me llene la boca,
que me llueva por dentro.

Y así, ya más pura,
más leve y sincera,
ingenua y real,
dar vuelta la cara
y mirar desde lejos
el cuerpo que dejo
y ya nunca volver.

En el punto del alma
donde no moran miedos
ni dudas ni angustias,
girar en redondo
y mi orgullo erguido
entregarlo a otros brazos.

Mariel