La vida en los rincones...


A veces me quedo contemplando los rincones de la casa. Tal vez alguno de ellos más que otros y no por nada en particular. Pero por más que mire con todo cuidado, no veo nada extraño pues soy yo la que los habito desde hace años sin saberlo, la que me detengo en recuerdos de momentos interminables y hasta podría decir que desgarradores.

No hay en mí ningún rastro de rencor latente. No hay reproches. Sólo queda aquella sensación amarga de la espera casi eterna para salir y jugar y soñar de nuevo. Para ser libre otra vez y volar por mis adentros todos los cielos que fui inventando cada mañana y cada tarde de esos tiempos mágicos de la niñez.

Y tanto he volado en la vida que por algún giro extraño, por haber tomado algún recodo inesperado, siento que finalmente soy yo, por mi propia voluntad, la que desea habitar una vez más cada uno de esos rincones.

Para vivir esa parte de mi vida que permanece dormida allí y que late escondida...