Luces, sombras y deseos...


¿Qué es el cuerpo sino una circunstancia?
Una sucesión infinita de finitos poros, vellos y penumbras que se despliegan delante de estos ojos y en las palmas de mis manos...
Un simple recordatorio de lo que imagino ser.
Un lienzo donde dibujo lo que dicen que soy.
Una celada para el amor...


Una sinfonía de luces y sombras que sugieren formas y que pintan los espejos. Esos que siempre me rodean en cada marquesina y en las gotas de rocío...

Y al momento de mirarme
no soy más la que era entonces.
La que creí ser hoy
ni la que veré mañana.

No sé si mienten los cristales,
si son mis ojos afiebrados
o es la forma que tú tienes
de beber de mis deseos...