Nocturnidades...


Como dice una de las tantas frases hechas, a estas horas "la ciudad duerme"... 
Claro, sé muy bien que no es así, pero la materia de las frases hechas es esa suerte de engaño que son las generalizaciones y la banalidad disfrazada de sabiduría, a veces inocente y muchas otras veces, no tanto...

En las noches quedan cosas ocultas entre las sombras y otras cosas que se pueden detectar con mucha más claridad que a pleno sol del día...
Para mí la noche siempre fue un lugar y un momento para expandir mi espíritu. En los momentos buenos y en los malos. Porque me da privacidad, la oportunidad de pensar y de sentir a mis anchas y porque para bien o para mal, puedo escucharme a mí misma. Me alejo de la alienación y de la hipocresía y aunque no me mueva de mi casa puedo sentir que la ciudad y el mundo me pertenecen... 
Y sobre todo, que mi espíritu es libre y me lleva adonde él quiera llevarme.
Me eleva, me transporta, me abandona y me vuelve a buscar. 
Juega conmigo con picardía y yo lo dejo hacer, porque las noches son su dominio y no puedo más que dejarme llevar por los interminables senderos de la luminosa oscuridad adormecida...

Con sus risas o con sus llantos, la noche me hace libre...