Madre primigenia...


Te veo tan potente y tan altivo.
Grande tu sabiduría...
Tu idioma ancestral.
Tu palabra primitiva y eterna.
Primigenia...
Te presiento tan mío. Tan lejano y tan aquí, dentro de mí.
Me invades y te expandes entre mis profundos amores, amaneciéndolos. Y entre mis miedos perpetuos, acallándolos...
Me inundas las venas y la vida toda se me acurruca en el alma.
Todas mis vidas.
Todas las vidas...

Útero y placenta...
Madre...