De vidas pasajeras...


Somos como estrellas fugaces. Pasamos por las vidas de cien, de miles de gentes tan ajenas y tan cercanas. Y ellas aparecen y desaparecen de nosotros dejando su destello aún cuando no los detectemos o aunque supongamos que no nos interesan...

Son partículas de vida que se nos adhieren a la piel y a la conciencia. Puntitos de polvo suspendidos en el aire que sólo descubrimos cuando una lengua de sol se empieza a colar por la ventana...

Y vamos y venimos y volvemos a pasar sin entender que todo ha cambiado, que nada es igual y nada lo será alguna vez. Porque aunque nos separen mil paredes o incontables vidrios reales o imaginarios, de todos llevaremos alguna ínfima parte de sus conciencias, de sus historias sugeridas, de sus amores y sus pesares.

De sus vidas, simplemente...