Preguntas...



Estoy aquí, en este lugar impreciso, sin tiempo ni espacio concreto, en medio de una falacia de fechas y de fronteras.

Estoy y me pregunto, pero las respuestas no llegan.

Estoy y soy porque sé que me encuentro en un punto entre la vida y la muerte. En un lugar ubicado a continuación de la nada, cuando sólo era una idea o una ilusión, y antes de ese otro lugar tan temido e ignorado y que es la mayor certeza de la vida: la muerte.

Estoy no sé hasta cuando ni hasta dónde.

¿O será que me estoy haciendo las preguntas equivocadas?
¿Vine de la nada?
¿Qué es la nada? ¿Será la muerte, quizás?
¿Será, tal vez, que no voy de la vida hacia la muerte, sino de una muerte a otra muerte?

Es probable que si existe realmente una respuesta, sólo la pueda encontrar del otro lado de la puerta de la vida. Al final de cuentas, ¿no es más ancha la muerte que la vida? Quizás la vida física sólo sea una experiencia necesaria que aporte a la perfección de la verdadera vida, aquella que queda envuelta en ese término de imaginario trágico que es la muerte y que podría ser el espacio donde al fin me reencuentre con todas las vidas que he vivido o con todas las memorias de todas mis muertes...

Después de todo, la muerte es la antesala (más amplia o más breve) de la renovación. Veo cada día, a cada instante cómo mueren y nacen cosas, seres, situaciones, ideas. Vidas...

Estoy y me pregunto, pero las respuestas no llegan...