En todo, en todas partes...


Si el silencio de la noche se olvidó de tu voz, de tus besos y de tu piel.
Si la distancia me retacea tus palabras y suspiros.
Si mi corazón se ahoga de tristeza y lejanía o se aprieta de desesperación.
Si todo esto se condensa en un solo punto y en un solo instante, sólo necesito abrir la ventana para que me alcances en una ráfaga de viento, en un soplo de brisa, en un suspiro del alma…

Porque estás en todas partes cuando te busco y estoy contigo cuando te pienso.

Una mariposa, un pájaro altivo, una tímida nube, un reflejo furtivo. Todo ello eres tú… Todo eso soy yo.

En todo estás y en todo estoy porque no somos palabras ni miradas ni gestos.
Somos sentimientos que a la piedra vuelven espuma, al sol, pan… y al viento, besos…