Soy la misma...


Sigo siendo esa niña.
La misma que creí que no vería nunca más.
Soy la misma aún cuando nunca lo supe hasta ahora.
Aunque no lo creía ni lo entendía.

Todavía soy esa niña alegre pero temerosa de sí misma.
Maniatada por sus errores, sus pudores y sus vergüenzas.

La que se escapa.
La que se niega.
La que se esconde aún dando la cara...

Soy esa misma que juega y que ríe por nada.
La que llora por todo...

La que escucha la lluvia acurrucada en la cama...

Historias al viento...


Necesito con urgencia encontrar un lugar. 
Un espacio generoso en amplitud y serena energía. 
Y dejar la mente libre y silenciosa. 
Aquietar los pensamientos. 
Acallar mi propia voz interior para escuchar voces, sonidos lejanos y músicas nuevas. 
Abrirle el corazón al viento para que me susurre al oído sus eternas historias de lejanos lugares y de personas ignotas que cuentan penas, esperanzas y alegrías. 

Que cantan. 
Que callan.
Que suspiran...

Historias nuevas. 
Historias tan antiguas que apenas son audibles... 

Historias siempre llenas de sabiduría…

Así como todo cambia...


Amanece.
Abro los ojos y todo es como era ayer.
Como mi mente dice que era ayer...
Todo parece inamovible.
Inmodificable.
Intocable...

Todo.
Excepto yo...

Porque nada es igual, pero lo niego para no enloquecer.
Aunque bien sé que no soy la misma.
Ni siquiera la de hace una hora.
Diez minutos.

Un segundo.

Me expando y me retraigo.
Como el universo mismo...
Pero lo niego.

Me imagino indivisible.
Inseparable...
Imperturbable.

Pero soy impredecible como el sol de la mañana.
Contradictoria como un ocaso en otoño.
Como una gota de rocío...
Como una nube solitaria...

Como los besos que me diste...
Como la luna en tus pupilas...

Como el amor en nuestra cama...

Idas y/o vueltas y/o...


Muchas veces (demasiadas) siento que la vida pasa por otro lado o que yo voy en otro sentido...

En realidad no sé si eso es bueno o es malo, porque en definitiva ¿quién sabe cual es la dirección correcta o el sentido hacia donde corre la vida?

Sólo sé que a veces voy, a veces vengo y en algunas ocasiones sólo me detengo a observar.

Y me detengo a observar.
Y me detengo a observar...

Y me detengo...

Y el reloj...


Miro hacia atrás con disimulo para no asustar a la niña que fui y dejarla elegir lo que sé que siempre elegí. Lo que siempre tuve claro...
Siempre supe qué puerta debía cruzar sin importar lo que encontrara detrás...

Y el reloj…
¿Qué es un reloj?

Fugaz...


Cuando la oscuridad no tenga sombras
nacerá una luna sin caras ocultas. 

Llegará el día sin mí, porque así tiene que ser...

Y habrá una mañana que no me alcance,
una tarde de horizontes intocables
y una noche que no me recuerde...

Pero cuando estos ojos míos
ya no brillen,
ya no vean,
ya no lloren...
habrá infinitos ojos
acompañando mi regreso...

Pues volveré luciérnaga
o fugaz estrella fugaz...

Y seré luz...

Mariel

Cosas de la memoria...


La memoria es como una interminable sucesión de fotos pendiendo de un hilo. Pequeños retazos de nuestra historia que las tormentas del tiempo se empecinan en desordenar y arrastrar hasta los rincones escondidos del olvido…
Algunas quedan irreconcibles. Otras se pierden para siempre en la maraña de nuestros miedos del pasado...
Y están las que son rescatadas para nuestros ojos por algún rayo de sol, pero ya no son las mismas de entonces. Siempre guardan una pátina de aromas débiles y de brillos de colores sepia y nostalgia...