El espejo de mi mente...
Así como yo soy una simple ilusión que crea mi mente, también lo es lo que el espejo refleja o deja de reflejar. Puede imitar la imagen que yo creé de mi misma o de cualquier ambiente que imagine como real…
Después de todo el universo en sí mismo es una ilusión que mi mente ha ido fabricando con infinita paciencia, aunque mi subconsciente sepa que no es más que una gran mentira…
Palabras...
No somos nosotros los dueños de las palabras, no nos pertenecen. Ellas sólo vienen generosamente en nuestra ayuda y nos permiten jugar a que las gobernamos y las moldeamos. Que las combinamos a voluntad...
Las palabras no pueden ser escritas ni dibujadas, aunque eso creamos. Ni siquiera se puede decir que son pensadas, buscadas, elegidas o inventadas…
No se las puede recluir en un papel o en un tintero. Ellas existen aunque no las invoquemos. Se presentan como espíritus que hablan en silencio y van corriendo de página en página de un libro, de un cuaderno o del corazón. Y nos acarician, aún sin darnos cuenta… Y cuando están seguras de haber embebido nuestra piel con la sustancia de su lejana sabiduría, con el perfume de sus paisajes inventados, se alejan sin que nos demos cuenta a poblar otras historias…
No se las puede recluir en un papel o en un tintero. Ellas existen aunque no las invoquemos. Se presentan como espíritus que hablan en silencio y van corriendo de página en página de un libro, de un cuaderno o del corazón. Y nos acarician, aún sin darnos cuenta… Y cuando están seguras de haber embebido nuestra piel con la sustancia de su lejana sabiduría, con el perfume de sus paisajes inventados, se alejan sin que nos demos cuenta a poblar otras historias…
Volver para seguir...
Inevitablemente, más tarde o más temprano, descubrimos que nuestro pasado se sume en la niebla.
En una bruma que inquieta y atemoriza…
Pero quizás lo que más miedo nos produce es tener la certeza de que algún día deberemos sumergirnos en ese espacio propio y atemporal para encontrar la verdad y poder seguir caminando en paz…
Pero quizás lo que más miedo nos produce es tener la certeza de que algún día deberemos sumergirnos en ese espacio propio y atemporal para encontrar la verdad y poder seguir caminando en paz…
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