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En gris y melancolía...



Llueve y llueve con la triste cadencia del otoño.
Llueve esta lluvia en gris y melancolía al otro lado del vidrio lloroso y frío. Se desploma hiriente, como palabras gastadas, como sonrisas perdidas.
El agua se desploma ante mis ojos en oleadas verticales, como los sueños recurrentes que se hunden en los ensueños profundos. Se expande irreverente por terrazas y azoteas y sólo quiere hacerse forma, tal vez ya cansada de su blandura de agua blanda que el viento agrio traduce siempre en lágrimas de furia.

La tarde se hace noche temprana y cae la lluvia, caen las luces del patio como luciérnagas sobre los charcos quebrados y son mil destellos tiritados...

El pasado perpetuo (o el tiempo esférico)


 "Lo que fue, será. Lo que ha de ser, ya ha sido.
Y todo ocurre como si la lluvia que cae del cielo
lo hiciese en respuesta a la plegaria del jardín sediento"

Zohar

El futuro es un relámpago que nace y muere casi al instante. El  trueno llega al mismo tiempo, pero se vuelve un eco del pasado que sucede al rayo y su voz grave y quejosa se extiende y se alarga más allá de la muerte del rayo. Es un eco que recuerda el pasado, aunque se vuelve presente y futuro en el mismo instante.

Alguna lejana similitud hay con la percepción del tiempo que solemos tener. Nuestro presente es el resultado del pasado y somos más pasado que presente y futuro (que inevitablemente se encoje) El futuro se alimenta de ambos, de presente y de pasado, hasta que muere siendo pasado. Un pasado que, por otra parte, inevitablemente siempre vuelve, como un eco de nosotros mismos, de nuestras vivencias, experiencias y circunstancias presentes y futuras.
Es que realmente el tiempo es tan sólo una ilusión donde pasado, presente y futuro son uno y nada más que uno. Estamos constantemente en el umbral entre uno y otro. Un umbral que podemos llamar presente, pero que no podemos definir, ni ver ni apreciar porque se esfuma antes siquiera de llegar a pensarlo...

En última instancia, creo que el tiempo es circular. O mejor que eso aún: el tiempo es esférico...
Como si camináramos en línea recta sobre la Tierra hasta completar una vuelta entera. Creeríamos ir en línea recta y siempre hacia adelante. Sin embargo haríamos un recorrido curvo girando siempre sobre el mismo centro y terminaríamos llegando al punto de partida...

Una esfera en la que el pasado no tiene fin y el futuro sí y el presente se puede ubicar en cualquier punto de la esfera porque dentro de la ilusión que es el tiempo, el presente es directamente una quimera...

Para volar...


Buscó mil formas de volar para llegar a alturas que nadie hubiera alcanzado jamás…

Y pensó mil y una maneras. Y miles más…

Finalmente, un día descubrió que para alcanzar los infinitos sólo hacía falta cerrar los ojos e imaginar…


Chiquilladas...


Los juegos que siguen vivos en la cercana lejanía.
La picardía sonriendo tras las pestañas.
Los mágicos secretos del silencio compartido.
Las miradas claras y las risas libres...
Lo repentino.
Lo que no necesita de razones, ni las procura.


Tres minutos...


Fue rehaciendo su vida como le fue posible. Nunca fue capaz de imaginarla sin ella. Jamás lo abandonó la idea de que algún día la volvería a ver pues no podía concebir que algo tan fuerte como lo que habían sentido se hubiera terminado así como así y que no existiera la más mínima probabilidad de disponer de una segunda oportunidad. No era lógico ni justo, se repetía cada mañana al despertar.

Hoy está atado a un sinfin de rutinas que lo desalientan y lo aplastan, Siente que cada día se reducen más los espacios para lo sorpresivo o lo novedoso. El mismo colectivo cada mañana. Años de hacer idéntico recorrido y a la misma hora para hacer las mismas tareas cada día sólo se alivian un poco cuando se abstrae de todo lo que lo rodea y deja que la imaginación lo acerque a circunstancias y lugares más amables o cuando el recuerdo de ella se le instala sin aviso ni permiso.
...

Como le pasa casi siempre, está retrasada y debe apurar el paso. Si no alcanza el colectivo de las 7 y 55 llegará tarde al empleo. Andar a las corridas es parte inseparable de su vida y esto hace que muchas veces, como ahora mismo, se acuerde de todas las veces que llegó agitada a la estación de tren. Entraba precipitadamente al túnel que la depositaría en el andén central donde él la esperaba ansioso desde hacía unos cuantos minutos.

Una vez más se pregunta qué será de su vida y vuelve a fantasear con que algún día se lo encontrará en el lugar menos pensado.

Mira el reloj y se sobresalta. Está atrasada y si no se apura no podrá llegar a tiempo a la parada. Corre todo lo que sus tacos altos le permiten pero es inútil. Sólo alcanza a ver la figura paquidérmica y roja del colectivo que ya está a punto de doblar por la esquina de la avenida. Por primera vez en varios años llegará tarde al trabajo. Eso la enoja y hace que aquellos recuerdos se esfumen por hoy. No será una buena mañana, piensa mientras mira con impaciencia el reloj.
Tres minutos más tarde ve aparecer el siguiente colectivo al fondo de la calle. Le hace señas con la mano derecha a la vez que levanta la izquierda para volver a comprobar la hora.

El colectivo comienza a detenerse. Los frenos a aire sisean y las tres puertas de la mole se abren al mismo tiempo para repetir una vez más la ceremonia del ascenso y descenso de los adormilados pasajeros.

El colectivo retoma la marcha. Él se apresta a cruzar la calle y comprende que la esperanza de una sorpresa quedará para el regreso, mientras que ella hace equilibrio frente a la máquina expendedora de boletos al tiempo que trata de encontrar en su bolso las monedas que había dejado preparadas.

Maravilla es...


Maravilla es la ilusión de las cosas simples, arte efímero de lo impensado y lo creado por azar.
De aquello en lo que reparo cuando ya no existe, cuando sólo queda un mínimo destello en ese punto extremo del olvido...

El volátil juego no jugado, aquel que el tiempo perdido me permite encontrar.

El mismo juego y el mismo arte que pinta y despinta el universo en sus giros, en su eterno destrucción y construcción o en la recreación de infinitos pasados en futuros eternos con su estrategia de vida y de amor, con su estética constante y breve de luces y de sombras. O el del mar pintando mis miradas con estrellas de aguas danzantes que saltan y caen, que me tocan en brumas y sal...



Palabras al viento...


Aunque no nos demos cuenta, el viento es un gran narrador de historias. 
En su camino va recogiendo palabras en mil idiomas, gestos que dicen más que mil palabras y que mil idiomas. Historias de amor, de odio o de soledades.
Relatos de pasiones, de olvidos. Realidades y fantasías de pueblos ignotos. Mitos, leyendas, locura, fe…
El viento es sabio. Prestémosle mucha atención…


Con manos invisibles me va enredando en el cabello mil historias nuevas de antiguas voces, sutiles melodías de tierras extrañas y aromas esenciales de prados y flores...

En su incorpórea suavidad me acarician infinitas palabras nacidas en la lejanía de los tiempos y en los horizontes hoy ausentes. Historias de amores y de odios; de soledades y nostalgias.

Te ruego que no olvides dibujar aquellas risas en mis labios ni de dar calidez a estas lágrimas prestadas...

Eres como el amor...

Te acercas a mis pies,
manso y juguetón.
Te alejas,
como no queriendo.
Levantas tu voz
allá lejos
y murmuras junto a mí.
Eres como el amor
que se renueva
y bulle,
turbulento y pasional…

Te acercas a mis pies,
manso y juguetón
y te alejas así,
como sin querer.
Levantas la voz
desde lo lejos
o murmuras tan tierno
junto a mis pies.
Eres como el amor
que hoy me busca
y huye mañana,
que se renueva
y que bulle,
turbulento y pasional…

Dulzura!

Hermoso!!! =))

Bienvenidos sean todos...


Bienvenidos sean todos...

Bienvenidos mis fantasmas, mis miserias y mis miedos.
Bienvenidos los pasados con sus luces y sus noches...

Bienvenidos todos mis amados, todos mis odiados y mis crueles indiferencias...
Bienvenidos los silencios más potentes y los gritos más callados.

Bienvenidos sean todos...

Bienvenidos los besos por venir, las caricias por llegar y los placeres que deseo...
Bienvenidos los amores que he de buscar, los caminos que habré de caminar, los cielos por descubrir...

Bienvenidos sean todos...

Bienvenida esta vida, las pasadas, las que vendrán...

No existen los afueras...


Por más rápido que corra y aunque corra toda la vida, nunca llegaré a ningún lugar. 
O llegaré a todos los lugares. 
Porque todo estará siempre dentro de mí: el tiempo, la distancia, los lugares.

Porque nada existe ni sucede por fuera de mis pensamientos. 
Por fuera de la frontera de mis propias ilusiones. De mis imágenes. De mis perspectivas…

Desencuentros cotidianos...


Él nunca la olvidó y recurrentemente volvía a su memoria aquella mirada casi infantil y esos labios apetecibles y tibios…

Estaba convencido de que algún vez la volvería a ver y se preparaba cada día para ese momento con la esperanza de recuperarla.

Envuelto en esos pensamientos y deseos, bajó del subterráneo al paso de la multitud que trataba de no chocar con otra multitud que intentaba subir…

Cuando el torrente humano descendió, ella no tuvo más alternativa que dejarse conducir por el gentío que enseguida ocupó el poco espacio disponible en el segundo vagón del subterráneo. El tren partió con un leve quejido eléctrico mientras él y la multitud iban escaleras arriba dejando semivacía la estación…

El tiempo es una hamaca...


Ir y venir…
Subir y subir y subir hacia un futuro…
Y volver…
Subir y subir y subir hacia un pasado…
Y volver…

Hamacarse es como un paseo por la ilusión del tiempo en el que pasado, presente y futuro se muestran como un vaivén sin fin y durante el que de perciben todos los colores, sabores, aromas y sonidos de lo que me rodea, me rodeó o me rodeará en un extremo u otro de ese ida y vuelta. Tal vez llegue un día en que comprenda que en realidad todo sucede en un mismo y único tiempo, simultáneamente…

Alturas...


Buscó mil maneras de volar intentando llegar a alturas que nadie hubiera alcanzado jamás…
Y pensó mil y una. Y miles más…

Hasta que un día, al fin, descubrió que sólo hacía falta cerrar los ojos e imaginar…

Palabras...


No somos nosotros los dueños de las palabras, no nos pertenecen. Ellas sólo vienen generosamente en nuestra ayuda y nos permiten jugar a que las gobernamos y las moldeamos. Que las combinamos a voluntad...
Las palabras no pueden ser escritas ni dibujadas, aunque eso creamos. Ni siquiera se puede decir que son pensadas, buscadas, elegidas o inventadas…

No se las puede recluir en un papel o en un tintero. Ellas existen aunque no las invoquemos. Se presentan como espíritus que hablan en silencio y van corriendo de página en página de un libro, de un cuaderno o del corazón. Y nos acarician, aún sin darnos cuenta… Y cuando están seguras de haber embebido nuestra piel con la sustancia de su lejana sabiduría, con el perfume de sus paisajes inventados, se alejan sin que nos demos cuenta a poblar otras historias…

Podría ser...


Mi gatito es negro, como este...
Se acuesta sobre mis piernas cuando estoy en la cama, como este...
Yo duermo boca abajo, estirada, con los brazos puestos igual y sin almohada, como ella...

Podríamos ser mi gatito y yo, pero no...
Yo no duermo desnuda...  =)

Al menos ahora saben algunas cosas más sobre mí...  ^_^

Estás...


Estás allí. Y estás aquí…

Lo sé porque lo siento, porque lo presiento.
Y aunque no me lo sepas decir, también lo sabés. 

El viento y el horizonte me lo acaban de contar…
Me esperarás con paciencia y yo llegaré lentamente para que me abraces otra vez…

Don't let me down - The Beatles (Más otros 25 temas!)

Tal vez la canción de los Beatles que más me gusta...
Don't let me down...
(Subtitulada en español)

Y un montón más (es una lista de reproducción de 26 temas)

Historias al viento...


Necesito con urgencia encontrar un lugar. 
Un espacio generoso en amplitud y serena energía. 
Y dejar la mente libre y silenciosa. 
Aquietar los pensamientos. 
Acallar mi propia voz interior para escuchar voces, sonidos lejanos y músicas nuevas. 
Abrirle el corazón al viento para que me susurre al oído sus eternas historias de lejanos lugares y de personas ignotas que cuentan penas, esperanzas y alegrías. 

Que cantan. 
Que callan.
Que suspiran...

Historias nuevas. 
Historias tan antiguas que apenas son audibles... 

Historias siempre llenas de sabiduría…

Así como todo cambia...


Amanece.
Abro los ojos y todo es como era ayer.
Como mi mente dice que era ayer...
Todo parece inamovible.
Inmodificable.
Intocable...

Todo.
Excepto yo...

Porque nada es igual, pero lo niego para no enloquecer.
Aunque bien sé que no soy la misma.
Ni siquiera la de hace una hora.
Diez minutos.

Un segundo.

Me expando y me retraigo.
Como el universo mismo...
Pero lo niego.

Me imagino indivisible.
Inseparable...
Imperturbable.

Pero soy impredecible como el sol de la mañana.
Contradictoria como un ocaso en otoño.
Como una gota de rocío...
Como una nube solitaria...

Como los besos que me diste...
Como la luna en tus pupilas...

Como el amor en nuestra cama...