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Tres rosas secas...


Siento que cada día es una preparación, que acondiciono pensamientos y miradas, descarto quimeras disfrazadas de ilusiones y me trazo metas mínimas, tan insignificantes que se me ocurre que son mentiras piadosas que me empeño en creer.
Guardo en la mochila un diario personal que aún permanece en blanco, con tres rosas secas entre sus páginas, alguna sonrisa recuperada por la memoria o por el azar y las voces que hoy no recuerdo, pero que reconoceré por la noche.

De la muerte sólo conozco su implacable constancia, el aire que desplaza su presencia y los resultados palpables de su obra.

A veces pienso cuan largo será el camino hacia su encuentro. O cuan breve.
Si será oscuro o luminoso; si tendrá dirección hacia algún nuevo horizonte o si será un viaje hacia el vacío de la pura nada.
No lo sé. Quizás nunca lo sepa, ni siquiera cuando lo transite.
De lo que estoy segura es que será un sendero solitario que desandaré con miedos e incertezas, con angustias o con el alivio de dejar atrás dolores y pesares.

Escucharé susurros acercándose tiernamente, alguna calidez que atempere el frío o una brisa fresca que dulcifique el ardor de las almas en llamas.
Tal vez todo sea parte de un mismo sueño, de un sueño que se sueña una y otra vez. Y otra más...

De ser un laberinto, desearía que fuera de azhares y de azaleas, de rosas y de margaritas. Flotar entre sus aromas y sentir la tierna caricia de sus pétalos frescos.

Entonces me miro al espejo y me pregunto si soy yo...
Y si llego a comprender que ese reflejo me pertenece, trato de discernir de qué lado estoy...


Un disparo...


Veinticinco años son demasiados para algunas cosas, y para éste tipo de trabajo sin dudas lo eran. Su alto profesionalismo lo había mantenido a salvo de sorpresas desagradables, pero sentía que los años le estaban palmeando el hombro, como advirtiéndole que ya era suficiente. El pulso no era el mismo de antes y le preocupaba. Un lujo que no se podía permitir.
Pero allí estaba y debía cumplir con lo pactado, como siempre y por útlima vez.

Comprobó que todo estuviera en órden con el arma. Ajustó la mira telescópica y esperó inmóvil a que transcurrieran los tres minutos que faltaban para que sonara el timbre en el colegio que tenía treinta metros más abajo y justo frente a él. El tercer recreo era el más prolongado y le permitiría encontrar el momento justo para el disparo. Uno sólo, como acostumbraba. Limpio y certero.

Un joven de 16 años. No era la primera vez.. Tres años antes, en la ciudad de Córdoba, fue una chica de 17. La hija de un político que no había cumplido con lo prometido a algunos oscuros hombres de negocios.

Con el arma en posición, terminaba de ajustar la mira mientras un fino hilo de transpiración bajaba bordeando el ojo derecho. Nunca le había pasado. Tal vez porque en definitiva era cierto que ya los años empezaban a sentirse, aunque algo le decía que no era por eso. Había algo que le molestaba de aquel joven al que estuvo estudiando durante los últimos cinco días. Pequeños detalles que le resultaban demasiado familiares, aunque indefectiblemente terminaba convenciéndose de lo absurdo de sus pensamientos. Tal vez lo único en común fuera que a la misma edad, su padre desapareció de su vida para siempre. O tal vez fue él quien desapareció de la vida de su padre. Nunca lo tuvo claro.

El recreo acababa de comenzar y el muchacho, un minuto después, se ubicaba en el rincón del patio donde habitualmente se reunía con cuatro o cinco compañeros. Sólo era cuestión de esperar el instante preciso, esa fracción de segundo en que todo fuera perfecto.
Esperó sin pestañear, mientras la gota de transpiración se balanceaba en el borde de la mandíbula.
La cruz de la mira telescópica estaba exactamente entre ceja y ceja cuando el chico dejó congelada una sonrisa y alzó la vista en un súbito gesto, tal vez de sorpresa. Las miradas se cruzaron a través del visor, mientras del silenciador se escapaba un susurro.

Un sólo disparo. Limpio y certero.
En la autopsia recuperaron el proyectil. Desde el principio sabían que había sido un trabajo sumamente profesional y que esa prueba no serviría de mucho para ubicar al asesino.

Al día siguiente, en una azotea ubicada a treinta metros de altura y justo frente al patio de la escuela, encontraron el cadáver de un hombre con un orificio de bala en la frente. A su lado, un fusil con mira telescópica y una sola cápsula servida.
En la autopsia determinaron que no existía orificio de salida, pero tampoco un proyectil.


Amaneceres...


Cada mañana los senderos se dividen delante de mis ojos como venenosas lenguas de serpientes hambrientas y sin que yo pueda hacer nada. Se separan, se escapan de mis pasos temerosos y quedo atrapada entre mis dudas perpetuas y alguna que otra supuesta certeza y así, lo quiera o no, debo animarme a andar.
Recurro a aprisionar entre mis dedos helados los fetiches que siempre supuse que me socorren o consuelan ante cada encrucijada, cuando la indecisión me paraliza hasta que duele.
Cuando cada mañana abro la caja de mis circunstancias, no encuentro dentro de ella un folleto que detalle las ventajas y las desventajas de estar viva, las indicaciones y las contraindicaciones de abrir las ventanas ni como solucionar los problemas más habituales de los sentimientos encontrados...

Me falta una estrella que me guíe por los horizontes que se expanden y se contraen caprichosamente, ¿o será que necesito un poco de magia blanca que me transporte en un pase imperceptible a otros mundos más dulces y tiernos?
La mirada se me cristaliza con el miedo, con la duda, con la desesperación ante lo incomprensible. Los árboles son simples triángulos de rígidas aristas o círculos que giran y me atraen hacia su oscuro centro, indefinido e incierto. Las calles son sucias y duras rectas y el sol un hexágono que ruge su fuego que calcina impiadoso contra mis pupilas cansadas.

Y en mi obsesiva búsqueda de paz y contención imagino que ya no hay una mano a la que aferrarme, descubro que no hay familia que me ampare ni ilusión que me obligue a andar...

Juegos misteriosos (Juegos de la mente?)


"Ouija" le llaman muchos. Yo lo conozco como el "juego de la copa"…

Lo “jugué” hace unos cuantos años. No era “sofisticado” como el que vemos en la imagen, sino con los recursos modestos de una copa o un vaso y varios papelitos con las letras y los demás elementos escritos con lapicera.

Las experiencias que tuve fueron algunas muy fuertes y verdaderamente excitantes. Tan fuertes y excitantes que no he vuelto a “jugar”…

Hay quienes lo toman justamente como un juego. Pero no lo es de ninguna manera. Hay en cambio, quienes aseguran que es peligroso. No lo sé en concreto. Lo único que sé es que es realmente extraordinario lo que sucede. No sé si es el propio inconciente de los participantes lo que da el impulso para que la copa se mueva, o verdaderamente es un espíritu o ente similar el que lo hace. Pero lo cierto es que sentir el movimiento tan firme, veloz y enérgico de la copa con sólo un ínfimo roce de la yema de un dedo es algo que no se puede explicar. Y luego, dejar de tocar la copa y que siga moviéndose con sentido, con “racionalidad” es increíble, sorprendente, hasta angustiante en algún momento.

No sé si alguna vez volveré a animarme a “jugarlo”. Me gustaría porque lo misterioso me atrapa definitivamente. Pero no sé.
No lo sé…


Y a propósito de "juegos" y de "conciencia" o no...

 MIND GAMES - JOHN LENNON

Cuando las convocatorias espontáneas dejan de ser espontáneas...


El portal BBC Mundo publicó un artículo titulado "Los nuevos retos de la disidencia digital"  las supuestas bondades de una suerte de curso para el buen cyber revolucionario... Es organizado por un desconocido (y por lo tanto, oscuro) Centro Robert Kennedy para la Justicia y los Derechos Humanos. Crearon un instituto en la ciudad de Florencia, Italia donde reclutan a jóvenes de todo el mundo para instruirlos en "tácticas de activismo digital ".
"Los alumnos serán activistas de todo el mundo, y el objetivo del curso es ofrecer las últimas herramientas para la disidencia en línea." continúa diciendo Sean Coughlan en su artículo.  En otro párrafo, dice: "Los alumnos serán blogueros y activistas becados (Eufemismo por...pagados) por el Centro Robert Kennedy."

Después, bajo el subtítulo "Eludiendo a los censores" da otros datos que pueden parecer hasta lógicos en algún punto, pero también que hacen más oscuro el fin de esta entidad desconocida: "¿Pero qué es lo que necesita saber un disidente digital?", se pregunta... y a continuación da una serie de datos y consejos para que estos "cyber revolucionarios" puedan actuar anonimamente en la red, para que no se pueda detectar su identidad ni su ubicación. Inclusive, uno de esos "tips" es uno donde sugiere que se puede usar un programa derivado de otro creado con fines militares: "Muchos activistas utilizan el proyecto Tor, un programa informático derivado de tecnología militar."

Ya hemos visto lo que pasó y pasa en el llamado "mundo árabe" con las revueltas que aparecieron como por arte de magia y derivaron en derrocamientos de gobiernos, asesinatos y masacres. Todo en nombre de la defensa de los derechos y de la vida de la población civil. No voy a calificar a los gobiernos árabes que se vieron envueltos en estas cosas, pero lo cierto es que toda esa movida suena a "armada" por alguna mano negra. Qué casualidad que es en toda una región donde EEUU e Israel tienen ganas de dominar desde hace muchos años. Y qué casualidad que esta organización o instituto sea financiado por un centro que surgió de la nada y de origen... norteamericano, claro.

Además, supuestamente instruyen a personas de todo el mundo sin siquiera saber qué orientación política ni qué intenciones reales esconden.
Ponen en el nombre de este Centro Robert Kennedy el condimento de "Para la Justicia y los Derechos Humanos" como para que nos quedemos tranquilos porque seguramente se trata de gente con muy buenas intenciones, super héroes tipo Superman o Batman que cuidarán de todos nosotros para que podamos vivir en paz... o para que nos revienten a bombazos para nuestro bien.

Me suena demasiado a una operación de las temibles agencias de inteligencia del tipo de la CIA y o cualquiera de sus homólogas. Pero siendo algo cuya idea y financiación viene del lado del Tío Sam, yo me jugaría todos los porotitos a que se trata de la vieja y nada querida CIA...


Este banner es del sitio de este Centro Robert Kennedy. Según lo que pude entender, estas "personalidades" ayudan a recaudar fondos para aportar a la organización que, según se dice, fue fundada por la familia Kennedy...

Supongamos que no es, como yo deduje antes, una operación oscura de algún organismo más oscuro aún...
Pero me pregunto: ¿Quiénes son ellos para determinar quienes y dónde se violan los Derechos Humanos? ¿Defienden contra todas las violaciones a los DH, o sólo las que ellos consideran válidas según sus puntos de vista o intereses? ¿Cómo instruyen a personas de cualquier lugar del mundo para que organicen revueltas o rebeliones indiscriminadamente?

Una cosa de locos!

Acá, en Argentina, ya empezamos a conocer los oscuros manejos de grupos muy peligrosos y perniciosos que convocaron a mucha gente (la mayoría puede que haya concurrido de "buena fe") a "caceroleos espontáneos", que de espontáneos no tenían absolutamente nada y cuyas intenciones no eran precisamente muy santas. 

Estos extraños Centros y muchas ONGs son de cuidado. No todas son tan transparentes y aunque tengan nombres tan "políticamente correctos", en realidad aspiran a todo lo contrario de lo que declaran...