Dolores...


Duele la ausencia.
El abandono. La lejanía...
Duele el silencio debajo de la lluvia y las palabras golpeando como puños.
Duele la muerte de las caricias.
Duele esta pena que me dejaste...

Pero más duele el olvido...

Pasos perdidos...


Abrí la puerta y no ví a nadie.

Como tantas tardes
pensé en volar.

Quería jugar,
pero temí correr...

Hacía frío
de aquel lado de mis sueños
y en mi sol de fantasía
era la noche.

Y tuve miedo...

Se me extravió la mirada.
Se escondió entre otros pasos,
también perdidos.

El reloj se olvidó de mí
y se escapó un otoño...

Mariel

Estatua de sal...


Y un día eché a andar con los miedos en la espalda.
Con mis pasos clandestinos y mis viejos desamparos.

Arrastro los pies
cargados de dudas
y de algún espejismo.
Llevo en la mochila
mis arrogancias absurdas
y este orgullo de cartón
recubierto de oropeles...

Desorientada y perdida
busco en tu ausencia
la palabra que me guíe,
la mano que me cuide.
Que corrija mis errores
y que sane mis heridas....

Y este oscuro laberinto
donde aún quedan en pie
mis arcaicas veleidades
y una lágrima de hiel.

Tan patéticas..
Tan macabras...

Son estatuas de mi sal
que visten mis harapos
y esa máscara que fui...

Mariel

Sin huellas...


Ahora mismo extraño tanto el mar…
Caminar sola y largamente por la playa.
Hundir mis pies en la arena mojada y que las olas borren mis huellas para siempre sin que a nadie le importe.

Y no saber volver, si lo quisiera.
Y no querer volver, si lo supiera…

Y que nadie me busque ni nadie me extrañe y escuchar el furioso lamento de las olas en la noche más oscura.

Y morir de miedo.
Y ahogarme de espanto.
Y huir de todo y de nada. Huir de mí…

Ilusiones...


Es inútil querer controlar el tiempo. 
No tiene forma ni peso. 
Es invisible y sigiloso. Traicionero...

Es inútil e insensato querer controlar el tiempo. 
Lo mejor es controlar nuestra cabeza, pues sólo allí existe el verdadero tiempo. 
Los relojes sólo miden una ilusión, una irrealidad…
Una mentira...

Una gota y otra. Y otra más…


Una gota y otra. Y otra más…
El eterno fluir del agua que se transforma, transmuta y vuelve al origen. 
Que vive y da vida. 

Una gota y otra. Y otra más...
Como un beso, una risa y tres lágrimas...
Como el amor, pero siempre vivo.

Una gota y otra. Y otra más… 
Como segundos, como minutos, como siglos. 
Algo así como el tiempo, pero real..

Velos...


Te ví llegar...
Así, tan seguro.
Tan ausente de esos mismos miedos que a mí me envuelven...
Te ví  acercándote y no me animé a descorrer mis velos.

Miedo a que tus ojos no me reconocieran…