Caracola...


Tengo una caracola que no guarda el sonido del mar.
En su intrincado interior se esconde mi pequeña voz infantil. Aquella que reía por todo y que lloraba por nada. La que cantaba en silencio y hablaba con melodías…

Viajeros...


Tantos se han ido!
Tantos como los que han vuelto y tantas veces como las que yo me fuí…
Y siempre volvemos todos a seguir intentando, a seguir creciendo, a intentar seguir, a crecer intentando…

Hasta no volver…

En viaje...


Dejo partículas de mí a medida que avanzo. 
Me queda la esperanza de que le sirvan de apoyo o de alimento para el corazón a alguien que pudiera necesitarlas y yo, yo estaré más liviana a cada paso para continuar este viaje de ida…

Cosas entre mi afuera y yo...


La vida allá afuera existe porque yo la percibo, la aprecio, la juzgo. Así como yo existo porque mi afuera me percibe, me aprecia, me juzga.
Todo lo que hay fuera de mí no existiría sin mí y mi mirada y yo no tendría ninguna entidad si no fuera observada y percibida por el afuera…
Es parte de la dualidad del universo y de la mente…

Y la mía propia...

Mamá...


Me recuerda mis días de la infancia junto a mamá, compartiendo esas pequeñas y deliciosas cosas. Aprendiendo sus artes con entusiasmo y con tanto amor...
Aprendiendo a crecer...
Aprendiendo a ser...

Aprendiendo siempre de su mano...

Tiempo de nada...


Si no soy capaz de destruir la ilusión del tiempo por mí misma, el universo encontrará la forma de aniquilarlo por mi bien...